- Durante su primera visita a México, la compañía lituana Meno Fortas logró romper las barreras del idioma con esta propuesta fértil en dramatismo y plasticidad
- El actor Vladas Bagdonas se apropio del personaje y ofreció al público un moro de Venecia más humano e intenso
Un Otelo proveniente de tierras bálticas con la piel blanca y los ojos claros, un hombre inseguro que en todo momento transpiraba furia y celos, es el que la compañía lituana Meno Fortas presentó la noche del jueves 4 de octubre, en el Teatro Principal de Guanajuato, donde el silencio y el sonido guiaron al público por el entramado de este obra clásica de Shakespeare.
Fértil en dramatismo y plasticidad, el montaje escénico, configurado en tres actos por el connotado director escénico Eimuntas Nekrosius, logró romper las barreras del idioma, a través de una propuesta actoral orgánica, que consiguió adentrar al público en este drama, más allá del subtitulaje utilizado durante la producción.
Al principio, la conexión de los espectadores con la historia se torno un tanto compleja, debido a que fue presentada en lituano; sin embargo ,conforme corrió la puesta en escena, el público logró advertir la intriga, los celos y los sentimientos oscuros y sublimes contenidos en esta pieza dramática, a través de los duelos dramáticos planteados por Nekrosios, quien se apoyó en una serie de notas musicales, así como en algunos movimientos dancísticos para recrear las atmósferas sugeridas por el autor isabelino.
Se trató de una visión más humana de la historia, donde la convención del hecho escénico y el dramatismo de los actores fue puesto a prueba en dos ocasiones, la primera marcada por las fronteras del idioma y la segunda por los apagones que vivió toda la ciudad de Guanajuato por algunos lapsos, en ambos casos los actores Vladas Bagdonas, Egle Spokaite, rolandas Kazlas, Margarita Ziemelyte, Kestutis Jaktas, Salvijus Trepulis, Pavilas Brys, Edita Kizelis, Viktoras y Jonas Baublys, lograron salir avantes.
Por otra parte, la utilización y evocación de elementos naturales como agua, viento y fuego, proyectaron la intención del director escénico, de exhibir la naturaleza de los personajes, sus dobleces y virtudes, por lo que dentro de este desolado entorno color arena situó a un Otelo intenso y mesurado; enamorado y furioso; inquisidor y culpable.
Fue así como este montaje de Meno Fortas fue visualizado más allá de la anécdota central, para proyectar los demonios internos de cada personaje; revelar la inseguridad y la vehemencia de Otelo, el resentimiento y la envidia de Yago, la fidelidad y el amor de Desdémona, la arrogancia de Brabancio, la resignación de Rodrigo y la lealtad de Casio.
En este sentido, la iluminación y la escenografía de Audris Jankauskas y Nadezda Gultiajeva, jugaron un papel imprescindible para el buen desarrollo de la escenificación, debido a que mimetizaron las turbulencias sentimentales de Otelo con la furia del mar y los peligros que se viven a la orilla de éste o navegando sobre sus aguas.
Así fue como el actor Vladas Bagdonas, se apropio del personaje como su segunda piel, adueñándose de su espíritu para ofrecerle al público un moro de Venecia más humano e intenso, quien a flor de piel proyecta el dolor y la rabia que le provocan los dardos de intriga que le dispara en todo momento la lengua viperina de Yago.
Por su parte, Egle Spokaite, actriz de primer orden y reconocida bailarina integrante de la compañía del Ballet de Lituania, interpretó a una Desdémona valiente para defender sus reputación, solidaria con los problemas del prójimo, justa con su servidumbre, pero sobre todo enamorada y entregada al hombre de su vida.
