- A pesar de algunos apagones la música de los compositores chino, ruso y mexicanos se hizo presente en el Teatro Juárez
- Juan Hermida hizo una virtuosa interpretación de The Intercourse of Fire and Water (Yi1), del compositor Tan Dun
A pesar de un par de apagones que sumieron a Guanajuato en plena oscuridad, y de que la tercera llamada se retrasó por 15 minutos, se pudo llevar a cabo en el Teatro Juárez el esperado concierto de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, estado invitado de honor del 35 Festival Internacional Cervantino.
Noche de efemérides y sucesos de profunda emoción, resaltada por bellas notas plasmadas en la partitura. En primer lugar, la apertura con Descendimiento de la cruz, escrita por el compositor Ramón Montes de Oca, recientemente fallecido, y quien fuera coordinador del Ciclo de Música Contemporánea del Cervantino durante dos décadas.
El Descendimiento de la cruz, a pesar de su leit motif fúnebre, es una pieza cargada de resonancias tersas y guiños a algunos de los compositores que fueron caros a Montes de Oca, como Ravel y Debussy, Bach y Mozart... Con un tempo muy suave, la obra está lejos de ser una marcha en el sentido estricto, sino más bien asemeja el deslizamiento, la tersura de una mano sobre un paño de terciopelo, como si de un río tranquilo se tratara.
El plato fuerte de la noche lo constituyó, sin embargo, la presencia del cellista Juan Hermida, laureado en muchas partes del mundo, quien hizo una virtuosa interpretación de The Intercourse of Fire and Water (Yi1), de Tan Dun, el compositor chino más conocido en Occidente, debido en gran medida a la música que ha escrito para películas como El tigre y el dragón y Héroe.
La obra es muy vistosa, con secciones muy bellas de percusiones y partes en que los alientos y cuerdas realizan pequeños pasajes, que recuerda a la música tradicional china; otros momentos son de plena modernidad, sobre todo los que permiten el lucimiento del solista al cello, por medio de sttacatos, percutiendo col legno y, a veces, con difíciles deslizamientos por todo el diapasón del instrumento.
Tan Dun, un compositor sobresaliente de su generación, la primera que fue admitida en el Conservatorio de Beijing después de los últimos estertores de la llamada Revolución Cultural, ha sabido crear una sólida obra que mezcla la tradición musical china, con la que creció hasta la adolescencia, y los más complejos mecanismos de la técnica Occidental. Necesariamente, la música de Tan Dun es vistosa sin llegar a ser exótica, aunque el llamado “Puccini del siglo XXI” haga uso de elementos de la naturaleza como el sonido del agua.
A pesar del molesto sonido del motor de la planta de luz, que se colaba con rumor insolente por toda la sala del Juárez, y de los coros destemplados de los turistas que acompañan a las estudiantinas por plazas y callejones de Guanajuato, el concierto finalizó con Cuadros de una exposición, de Modesto Mussorgski (1839-1881), pieza compuesta a partir de un recorrido que el compositor ruso hizo de la exposición de Hartmant, pintor e ilustrador, quien era su amigo.
La Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, bajo la batuta de José Miramontes Zapata, hizo una decorosa interpretación de los Cuadros..., suite para piano orquestada por Ravel, para crear nostálgicas conexiones secretas y cerrar con broche de oro una noche mágica llena de efemérides e incidentes.
