- Se volverá a escenificar 6 y 7 de octubre, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes de Guanajuato
- Antonio Zúñiga, Teresa Rábago, Marie Triboulet y Edén Coronado, encarnan esta historia situada en San Luis Potosí
Una historia incómoda, que acorrala desde el inicio al espectador provocando silencios y risas forzadas, es la que el grupo potosino El Rinoceronte Enamorado presentó este viernes, en el Teatro Cervantes de Guanajuato, donde la ambición por el poder y la insatisfacción que provoca la imposibilidad de un amor se conjugan para ofrecer una realidad muy cercana a la sociedad actual, en la que los discursos políticos y las buenas conciencias delimitan el proceder de hombres y mujeres.
Palomas es el título de esta puesta en escena dirigida por Jesús Coronado, quien de manera tajante y provocadora —como suele ser su teatro— desnuda los subterfugios de un hombre maduro aparentemente justo y enérgico, así como los de una mujer que oculta su alma pretenciosa en una figura sumisa y enamorada.
Escenificada durante el 35 Festival Internacional Cervantino, la obra narra la historia de dos hermanos nacidos en San Luis Potosí, quienes por prejuicios morales ocultaron su amor detrás de las paredes de su casa, convirtiendo una de las habitaciones en un cuartel de candentes batallas, donde él, un militar revolucionario acusado de insurrección en tiempos de Lázaro Cárdenas, no sólo combatía a sus demonios internos, también mantenía una lucha cuerpo a cuerpo con una aguerrida contrincante: su hermana, quien en medio de las vehementes contiendas solía someterlo bajo su ardiente e impositivo carácter.
Como si fuera una proyección de viejas fotografías que reviven el olor y el color de los recuerdos ahí congelados, El Rinoceronte Enamorado alude a una realidad muy parecida a la actual, donde las buenas conciencias, los discursos políticos en pro de una sociedad igualitaria, las utopías| que se desprenden de la democracia, lo mismo que las pretensiones y deseos de poder de muchos, regían el proceder de hombres y mujeres como suelen hacerlo hoy en día.
Desde el inició de la puesta en escena, los personajes encarnados por Antonio Zúñiga, Teresa Rábago, Marie Triboulet y Edén Coronado, apabullan al público con palabras e historias reales, pero contadas a puerta cerrada; los confinan en sus propios tabúes y convencionalismos provocando silencios y sonrisas forzadas.
Así guiados por una periodista —interpretada por Marie Triboulet— que funge como hilo conductor de la historia, los espectadores conocieron a detalle este álbum fotográfico, sugerido por la iluminación y la escenografía de Angustias Lucio, quien apoyada en el diseño musical de Enrique Ballesté, configuró una serie de atmósferas que recreaban los juegos y canciones que niños de los 30 y principios de los 40 escuchaban en San Luis Potosí, así como las aventuras abordo de aviones y las relaciones fraternas y de poder de los personajes.
Fueron aproximadamente siete fotografías escénicas, donde los recuerdos e historias íntimas de los personajes principales fueron desnudadas sin ningún disimulo, quizá una de las escenas más impactantes, ocurre cuando esta pretenciosa mujer proyecta sus anhelos de poder, y se pone los pantalones y las botas de militar, dejando ver verdaderas intenciones de dominar la voluntad y la razón de su hermano y de quien se deje.
Sin nombres ni apellidos, pero si con la tajante cualidad del teatro para retratar y acorralar al ser humano con sus propios prejuicios, tabúes, miedos y demonios, el grupo potosino El Rinoceronte Enamorado construyó esta obra situada en 1938, para exhibir que las miserias y los demonios humanos son los mismos que dominaron la voluntad del hombre desde hace años, así como que la realidad del país es cíclica.
Palomas, a cargo de El Rinoceronte Enamorado A. C., se volverá a escenificar 6 y 7 de octubre, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes de Guanajuato, representando a San Luis Potosí, estado invitado de honor, del 35 Festival Internacional Cervantino.
