La banda tapatía que rompió la regla número uno del Glastonbury ha entendido lo más importante del mundo del entretenimiento: hay que hacer que la experiencia del público sea inolvidable.  

El lenguaje de Troker está conformado por ritmos tomados del jazz, el funk, el rock progresivo, el hip-hop y la música mexicana, logrando reproducir armonías que cautivan por su carácter innovador y por la energía que contienen. Durante más de quince años, Troker ha ofrecido en sus escenarios espectáculos vivaces, creativos  y profesionales, lo cual los ha llevado a pisar los mejores escenarios alrededor del mundo, como el famoso festival inglés de artes escénicas, Galstonbury.   

Troker tiene muy presente la importancia que el arte tiene para la transformación social. En su último álbum, Imperfecto, lanzado en el 2018, muestran conciencia respecto a la gran crisis humanitaria por la que atraviesa nuestro país; así fue como nació Coyote, una pieza creada en colaboración con el jazzista estadounidense Freedom Bremner, la cual devela, a través de su lírica, un poco de los procesos políticos y migratorios que se viven en México y Centroamérica, denotando, por medio de samples, el diálogo racista y violento que gira en torno al tema. La combinación de estos discursos y los intensos sonidos instrumentales, logran una magnífica pieza que será interpretada por primera vez en vivo en esta edición 48 del Festival Internacional Cervantino.  

Después de charlar breves minutos con @SAMOTROKER  y @FRANKIEMARES, al finalizar su live de IG con los seguidores del @Cervantino, nos quedamos añorando los brillantes días de la música en vivo; mientras tanto, podremos ver a estos talentosos muchachos en la ventana virtual del Cervantino el próximo viernes 16 de octubre a las 20:00 hrs., desde el Teatro Diana de Guadalajara, Jalisco. 

 

¿Cómo surgió esta colaboración con Freedom Bremner?  

Pues festivaleando, como han surgido muchas cosas; una vez le comentamos a Alonso Arreola que sería fascinante hacer algo con Bremner y resultó que Alonso lo conocía, entonces dijo pues déjame escribirle a ver qué le parece; la sorpresa fue que Bremner nos había escuchado en un Vive Latino y le gustamos, entonces le pareció buena idea hacer una colaboración y así surgió Coyote.   

Cuéntenos del proceso creativo de la rola Coyote 

Después de nuestro concierto en Nueva York, tuvimos un desayuno con Freedom Bremner en el que hablamos sobre que buscábamos con la pieza; nos gustó mucho la empatía que hubo en el abordaje del tema y lo que ambos queríamos decir. Coyote es una canción que habla sobre la migración y el desplazamiento forzado; nos parecía interesante la óptica de este fenómeno desde Estados Unidos, mezclada con la mirada desde México. Le dimos total libertad artística a Bremner y decidió meter discursos de actores políticos; ya cuando entra su voz, es increíble, haciendo un gospel con muchísimos coros, el resultado es un himno llamando a la libertad, a soñar, a seguir creyendo. 

Desde su posición de músicos mexicanos ¿cuál es su percepción de la migración, especialmente de la que sucede en nustra región?  

Es un fenómeno cotidiano que vivimos tanto en México como en Centroamérica. Desgraciadamente por cuestiones de seguridad, políticas, falta de oportunidades, violencia, y demás aspectos, mucha gente se tiene que ir de sus lugares de origen y aceptar trabajos indignos e inseguros. En Estados Unidos podemos encontrar racismo y discriminación hacia quien no es de ahí, hacia quien “viene de otro lado” y “viene a quitarnos trabajo”.  

Nosotros hemos tenido la oportunidad de tocar en muchas ciudades de Estados Unidos; siempre tratamos de acercarnos con los paisanos, lo cual nos permite ver sus realidades. Sentimos impotencia de que en este siglo sigan sucediendo estos actos racistas en todo el mundo. Observamos también que cuando la gente migra, se lleva su cultura, sus raíces, sus alegrías y sus tristezas, además, va impregnando todo eso en las nuevas comunidades en las que se instalan: va saliendo la parte más caliente del latino, en la que empieza a sacar este lado guerrero de ir contra la adversidad y lograrlo.  

Nos gustaría que nuestro país pudiera dar todas las oportunidades y toda la seguridad a la gente para que no tenga que irse de sus tierras, y que puedan desarrollar sus sueños y sus vidas en el lugar que ellos decidan. 

¿Cuáles son estas dos visiones que encontraremos en la pieza musical que presentarán? 

Para realizar esta pieza, tratamos de imaginarnos cómo sería ese viaje al migrar, desde la noche en que decides: nos vamos a ir y hay que llevarnos nuestras cosas porque vamos a caminar y no sabemos qué vamos a encontrar. Tratamos de sentir a través de la música, cómo sería el frío del desierto, la madrugada, el temor y la incertidumbre; la pieza va mutando hacia una situación más de orgullo, de sacar la casta, de ponerle el pecho a las balas y a la adversidad. Cuando entra Freedom, se crea una tensión con los discursos políticos, ampliando así el panorama de la realidad de lo que sucede; esta tensión se libera cuando entra su voz con fuerza y desgarre, la cual brinda la tranquilidad de que se puede y de que la vamos a librar.  

La belleza que tiene esta pieza es la fusión que intentamos lograr rítmicamente entre Freedom y nosotros. La parte final es un hip-hop, y la mayoría de los metales tienen influencias michoacanas y oaxaqueñas; la pieza es de México y de Estados Unidos, la fusión es totalmente cultural en todos los aspectos, tanto musicales como de raíces. 

Glastonbury debe ser un sueño para cualquier banda ¿cierto?, y Troker es orgullosa y escandalosamente la banda que hizo que los organizadores del famosísimo Glastonbury rompiera la regla de no invitar al mismo artista en ediciones continuas. ¿Cómo vivieron su primera experiencia en Glastonbury?  

A nosotros nos encanta “festivalear”. La primera vez que llegamos al Glastonbury fue increíble; el proceso para lograrlo nos costó, más o menos, 10 años de carrera. Durante todo ese tiempo trabajamos en crear una red de festivales en donde pudiéramos tocar, lo cual nos llevó al Festival Circular, en Colombia. Tocamos frente a los programadores de muchos festivales del mundo, y justamente estaba el programador del West Host Stage, que es el tercer escenario de los 65 que tiene el Glastonbury; nos hizo la invitación para acudir dos años después, y a la hora de tocar ahí, creo que a todos nos temblaron las piernas al estar en el escenario. Era nuestro primer concierto en Europa y fue fascinante. Con nosotros rompieron la regla #1 del festival: no repetir bandas de forma consecutiva; al siguiente año volvieron a invitar a la familia Troker, y logramos una gran amistad con todo el crew y los programadores.  

 2013, la primera presentación de Troker en el Festival Glastonbury, escenario West Holts Stage. 

Así es como logramos visitar ya 19 países, hemos estado en los festivales más importantes de Jazz y de Rock, hemos ido a ciudades que no sabíamos que existían, hemos dado ya 6 giras en Europa, y todo gracias a que tenemos claro lo que buscábamos como banda, y al trabajo de logística y de gestión que hay detrás.  

¿Qué tocaron en el Festival Circular para convencer a los jueces? 

Tocamos después de la banda Crew Peligrosos de Medellín, que después de ese show se convirtieron en nuestros grandes amigos; tocaron increíble, con mucha energía, y nos dejaron el escenario caliente. Pensábamos si estaríamos a la altura. Acudimos a los dioses y a las bebidas espirituosas, y al entrar al escenario, desde la primera canción ya teníamos prendida a la gente. Al día siguiente teníamos juntas y citas por todos lados: reventó la bomba a partir de ahí. 

Llegar a Glastonbury no fue casualidad, tenían un rato dándole duro a la música, pero también a la profesionalización de Troker¿Ustedes iban preparados con su dossier para presentar a Troker, tenían claridad en cómo hacer rentable su múcia? 

 Sí, ya íbamos preparados. Ana Rodríguez, nuestra manager, preparó todo previamente desde su oficina, y desde allá estuvo muy activa y pendiente de todo lo que requeríamos y de las llamadas y de organizar. Este evento nos dio mucha experiencia para futuros mercados a los que asistimos, como WOMEX o el mercado de Jazz de Europa.  

Ahora pisarán el escenario virtual del Cervantino, otro festival más en su camino. ¿Cuçal es la importancia de los festivales en vivo? ¿Qué aportan a la industria musical? 

El festival es importante porque reúne propuestas musicales, oídos con ganas de encontrar cosas nuevas, y sobre todo, une diferentes culturas en un espacio. Desgraciadamente no sabemos cuándo volverán estas experiencias que para nosotros como banda, son lo más importante. Extrañamos los festivales. Extrañamos tocar. Extrañamos tener ese contacto. También es muy importante estar siempre listo, porque no sabes quién te va a ver o a quién puedes conocer; en el público, posiblemente, está la persona que te va a llevar a la siguiente colaboración.  

Los Troker dicen, para quien no nos conoce , que se dé una vuelta por este video:  

Parte de su presentación en la popular sección en vivo Tiny Desk de NPR (sistema de radio pública de Estados unidos), interpretando una de sus rolas favoritas “Príncipe Charro".