- Con la intención de valorar la labor del fallecido Ramón Montes de Oca, músicos colegas y amigos le dedicaron un concierto
- Además de este homenaje in memorian, la maestra Ana Lara entregó un reconocimiento al compositor guanajuatense Joaquín Gutiérrez Heras
Amigos, colegas de oficio, compañeros y alumnos del maestro Ramón Montes de Oca, abarrotaron el Salón del Consejo Universitario de la Universidad de Guanajuato, este 9 de octubre por la tarde, para tomar parte de un sentido homenaje musical al desaparecido compositor, cuyo recuerdo se hizo presente en el recinto y lo colmó de melancolía.
Los pianistas Ana Cervantes y Rodolfo Ponce Montero, estuvieron dentro de los invitados especiales que encabezaron el Homenaje a Ramón Montes de Oca, organizado por el 35 Festival Internacional Cervantino, que inició con la participación de Ana Lara, coordinadora del programa de música contemporánea, quien enalteció el gran trabajo que el maestro realizó para enriquecer, apoyar y difundir la creación y ejecución del repertorio actual.
“Celebramos la vida de nuestro amigo, aunque preferiríamos estuviera aquí”, dijo Lara, arrancando el aplauso emotivo de los asistentes al Salón del Consejo Universitario, que de esta manera demostró su admiración y respeto al fallecido Montes de Oca.
El primero en tocar aquellas piezas que Montes de Oca dejó como legado, fue el pianista Rodolfo Ponce Montero. Con visible emoción y sentimiento, interpretó Nocturno (1990), Vestigio de Sombras (1995) y Cinco Parajes de Invierno.
Al término de su ejecución, con los ojos enrojecidos, fue el primero en recibir el cálido aplauso del público, para pasar la estafeta a Wendy Holdaway quien, con un brillante y rojo fagot retomó las notas de Laberinto de Espejos (1990), también de la autoría del recordado creador.
La segunda parte del programa inició con el flautista Roberto Morales y una pieza propia titulada Para Ramón, con la cual llevó a los asistentes por un laberinto sonoro, que en momentos se asemejaba al tímido paso del viento por la rendija de una ventana y en otros a sonidos distorsionados, resultado del uso de una computadora como extensión musical.
A Morales le siguió Ana Cervantes, quien interpretó la última obra escrita por Montes de Oca escribió, Ecos del llano que, recordó la pianista, le fue entregada el 13 de agosto de 2006 y fue estrenada en octubre del mismo año en la fiesta del espíritu, como parte del proyecto Rumor de páramo.
Para cerrar el homenaje in memorian, el Ensamble Ehecalli interpretó Silencio del llano, de Luis Cibrián García y Una pequeña despedida, de Joaquín Gutiérrez Heras, quienes con rostros desencajados, trajeron a la memoria de los asistentes la labor del maestro Montes de Oca y lo doloroso de su inesperada partida, ocurrida en noviembre pasado.
La maestra Lara intervino antes de finalizar el concierto, para entregar al maestro Joaquín Gutiérrez Heras —quien a finales de 2007 cumplirá 80 años— un reconocimiento por su labor dentro de la música.
Al concluir el homenaje, el público volvió a lanzar una larga ovación a los músicos que a través de sus interpretaciones o creaciones, recordaron el compromiso de Montes de Oca con el repertorio contemporáneo, pero sobre todo, esa sentida ondanada de aplausos se convirtió en reconocimiento franco a un querido compositor, compañero, amigo y maestro.
